
¿Por qué su horno a vapor sigue causando problemas? (Y cómo lo resolvimos)
La mayoría de los problemas en la cocción se deben a una sola cosa: las fluctuaciones de temperatura. Es frustrante. Uno busca lograr una corteza perfecta, pero el horno se opone a ello. Cuando se añade vapor al proceso, las cosas se vuelven aún más complejas.
Por eso decidimos utilizar tubos de cuarzo. Estos no son elementos calefactores tradicionales. Emiten radiación infrarroja de onda corta que actúa instantáneamente sobre los alimentos. No hay necesidad de esperar ni de adivinar.
La magia del cuarzo
Los elementos calefactores tradicionales tardan mucho en calentarse. Para cuando alcanzan la temperatura adecuada, ya han superado ese valor, lo que provoca un ambiente caótico dentro del horno. El cuarzo es diferente: alcanza la temperatura de funcionamiento en segundos. Al combinar estos tubos con controladores PID de alta precisión, el horno mantiene una temperatura constante, con un margen de error de ±1°C. Es estable y fiable.
Los hornos baratos tienen ese problema del “retraso térmico”. El sensor indica que la temperatura es de 200°C, pero en realidad el aire dentro del horno no está cerca de esa temperatura. Con el cuarzo, ese retraso desaparece, ya que los tubos reaccionan de inmediato cuando se activa la energía eléctrica.
Cómo manejar el vapor
Añadir vapor cambia todo. Hace que el aire dentro del horno tenga mucha más energía. Si la temperatura disminuye aunque sea cinco grados, habrá problemas. O bien la humedad se evapora demasiado rápido, o se absorbe en la corteza del alimento, dejándola húmeda. Eso no es lo que queremos.
Construimos estos sistemas con tolerancias muy precisas para evitar esos problemas. Nos aseguramos de que la temperatura interna no baje justo cuando se activa el vapor.
La verdad honesta (Los compromisos)
Nada es perfecto. Los tubos de cuarzo son frágiles. Si se rocía agua directamente sobre el vidrio, el shock térmico puede hacer que se agrieten. Hay que tener cuidado con dónde se introduce el vapor, o usar protectores para proteger el vidrio.
Un consejo sobre los sensores: su ubicación es crucial. Si se coloca el sensor demasiado cerca del tubo de cuarzo, se obtendrán lecturas erróneas. El horno pensará que ya está lo suficientemente caliente y se apagará antes de tiempo, dejando el alimento sin cocinarse completamente. Hay que conectarlos correctamente, de lo contrario, la precisión no sirve de nada.